La tensión entre construcción y destrucción en las Vanguardias artísticas del siglo XX

Posted on enero 31, 2012 por

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Siguiendo con nuestra reflexión sobre las vanguardia artísticas, en concreto el Futurismo Italiano, el Dadaismo y la IS. Tras analizar la relación con la “Institución” en este post nos acercaremos a la tensión entre construccióndestrucción, y como era vista por dichas vanguardias.
El Futurismo, como todo movimiento mesiánico, propone una destrucción, una revolución, un final absoluto para que se produzca la catarsis que dé lugar al nuevo orden. Más que apostar por el futuro, el Futurismo hace constante apología del presente, un presente absoluto que ha surgido de abolir el pasado (antipassatismo).
Para entender la relación que los dadaístas establecen entre destrucción/construcción es un buen punto de partida la confrontación entre estas dos frases: “Destruir hasta la misma destrucción es necesario” (Ribemont-Dessaingnes) y “A escala de la eternidad toda acción es banal” (Tristán Tzara). La defensa de la destrucción entendida sobre todo como destrucción de valores, seguridades, jerarquías… debe llevarse hasta el final. Lo que sucede es que esta “afirmación de la nada” muchas veces puede desembocar en lo que ellos llamarán indiferencia creadora. La indiferencia creadora es el resultado de combinar la indiferencia activa, la espontaneidad y el relativismo. Como decía Ribemont-Dessaignes “Destrucción y construcción. El bello sueño de la disolución total parece desvanecerse ¿Hace falta cerrar los ojos y retirarse a los glaciares de las montañas?…Si, si, si, si, hay que construir hasta reventar…incluso dadá ha tenido su crisis, ¡Ha pensado en construir! La construcción en el seno de la destrucción para acabar produciendo un bonito sistema literario abreviado. Seguro que alguna galería de arte venderá gustosa corbatas y servilletas surrealistas, es un triste final”. Realizan pues una impresionante actividad transgresora que hace saltar los límites de la lógica, la moral, etc.
En la Tesis 199 de La Sociedad del Espectáculo: “La verdad de esta sociedad no es otra cosa que la negación de esta sociedad. ” Por eso para la IS el momento destructivo es absolutamente necesario. Esta idea es mucho más clara si analizamos el concepto de “descomposición”. La descomposición indica la decadencia que se produce en todos los ámbitos de la cultura y las costumbres, cuando todavía no se alumbra una nueva organización social que ya es posible y, sin embargo, la presente se eterniza. “El retraso en el paso de la descomposición a construcciones nuevas, está unido al retraso de la liquidación revolucionaria del capitalismo”. El momento constructivo, por su parte, se levantará sobre la Organización Consejista que es así mismo también el arma de radicalización de la descomposición.
Al igual que en la relación con la Institución, como podemos observar, las vanguardias del siglo pasado hacen pocas concesiones a la posibilidad de construcción, la negación, la ruptura, la transgresión eran herramientas que poco tenían que dialogar con deseos constructivos.

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