DEBATE#1: proceso de investigación

Posted on septiembre 13, 2011 por

8


¿Qué procesos y metodologías de investigación permiten establecer una relación horizontal entre agentes colaboradores?

Durante algunas sesiones de reunión entre los grupos de MCI, uno de los temas recurrentes ha sido cómo entender y llevar a cabo un proceso de investigación que, alejándose de la lógica académica tradicional, pueda generar un dispositivo de aprendizaje colectivo donde no exista la figura del “experto” o del investigador que goza de legitimidad institucional.  A su vez, se plantea la pregunta de cómo ese ejercicio de exploración y acumulación de conocimiento puede ayudar o formar parte de prácticas combativas, de acción directa, enraizadas y encarnadas en conflictos concretos que se dan en la metrópolis. En ese contexto, el investigador académico es visto como la bisagra que ayuda a estructurar saberes desordenados, sistematizar prácticas antagónicas y congelar procesos en movimiento. Un ejercicio que es una de las puertas principales para procesos de captura de prácticas instituyentes -y no por una mera decisión del investigador, sino por que se adscribe a una estructura que así lo solicita, es decir, se institucionaliza-.

Bajo el amparo de ideas similares se presenta el libro “Nociones comunes: experiencias y ensayos entre investigación y militancia” (ed. Traficantes de sueños, 2004). En el prólogo, Marta Malo sitúa ese conjunto de malestares así como su colisión con los cambios y transformaciones que dan centralidad a la producción de conocimiento en la economía global:

“A lo largo de la historia contemporánea, es posible rastrear, en los movimientos de transformación, un persistente recelo hacia determinadas formas de producción y transmisión del saber. Por un lado, recelo de las ciencias que ayudaban a una mejor organización del mando y de la explotación, y recelo de los mecanismos de captura de los saberes menores (subterráneos, fermentados entre malestares e insubordinaciones,  alimentados por procesos de cooperación social  autónoma o en rebeldía)1 por parte de las agencias encargadas de garantizar la gobernabilidad. Por otro lado, también, en muchos casos, recelo de las formas ideológicas e icónicas del saber supuestamente «revolucionario» y recelo de las posibles derivas intelectualistas e idealistas de saberes en principio nacidos en el seno de los propios movimientos” (2004, 13)

Finalmente, como introducción a lo que despliega el resto del libro, Malo desgolsa prácticas de investigación militante, que sin una metodología rígida, borran de su interfaz nociones como “caso de estudio” o “sujeto investigado” en busca de construir nociones comunes. Un proceso para construir colectivamente conocimiento situado, encarnado, que no pretende ser neutro:

“En este sentido, es posible identificar en la historia reciente cuatro grandes filones de inspiración: la encuesta y la coinvestigación obreras, los grupos de autoconciencia de mujeres y la epistemología feminista, el análisis institucional y, por último, la Investigación Acción Participante o IAP” (2004, p.16)

Se pueden encontrar más ejemplos en la web de las jornadas sobre investigación militante celebradas en Barcelona hace unos años. En definitiva, coinvestigación, tranversalidad, economía de los deseos, “caminar preguntando”, autovalorización, etc. Este imaginario forma un marco de sugerencia que sitúa a las prácticas de investigación militante, con tomas de posición y herramientas concretas.

Muchas de las prácticas de investigación colectiva en el ámbito cultural -como puede ser la tantas veces desprestigiada “estética relacional”- parten de estos mismos supuestos y han acabado reproduciendo los roles del campo cultural: investigador/artista/productor VS objeto/participante/producto. Pero más allá de los patinazos de la “disciplina relacional”, nos gustaría lanzar algunas preguntas:

Los rumbos institucionales de la investigación conllevan mecanismos de liderazgo, centralización y dirección de la producción de conocimiento ¿Quedan estos procesos y sus resultados en entredicho o pueden formar parte de los saberes para un proceso de investigación militante?

¿Es posible deshacer completamente esa lógica del investigador-objeto en los procesos de coinvestigación?

¿Se puede establecer un grupo de colaboradores sin que existan dinámicas de liderazgo o agentes que legitiman los pasos a dar y -en su conjunto- el proceso de coinvestigación?

Anuncios
Posted in: Debates